Hace poco con Jessica Lleonart hemos vuelto de un viaje relámpago a los Países Bajos y aquí os compartimos algunos recuerdos de este breve paseo por la astronomía neerlandesa.
Empezamos el viaje en Franeker, una pequeña ciudad de Frisia donde nació el gran astrónomo Jan Oort en 1900. Oort es conocido, entre otros hitos, por la idea (confirmada) de que los cometas tienen un origen común en los límites del sistema solar, en la nube de Oort.
Pero hoy visitamos en Franeker el Planetario de Eise Eisinga, construido por Eise entre 1774 y 1781, una auténtica maravilla, y el planetario ¡más antiguo del mundo en perfecto funcionamiento! En el museo nos explican que la idea de construir un planetario le surgió porque en 1774 se pudo observar una conjunción muy potente en el cielo.
El 8 de mayo de 1774 se formó una conjunción especial de planetas. A primera hora de la mañana, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y la Luna se situaron muy cerca en el cielo.
Un predicador de Bozum, Eelco Alta, afirmó que las fuerzas mutuas de estos cuerpos celestes alejarían a la Tierra de su camino y harían que el Sol la quemara.
Las ideas de Alta provocaron mucho malestar entre la población e incluso las autoridades intentaron intervenir prohibiendo el escrito donde Alta hacía esta fatal predicción, pero el daño ya se había hecho, y muchas personas sintieron auténtico pánico.
Y precisamente para calmar a todo el mundo Eise Eisinga decidió construir un planetario que mostrara cómo se movían realmente los planetas y así todo el mundo podría convencerse de que no debían tener miedo y que la Tierra no saldría de su órbita. Y dicho y hecho, ¡Eisinga creó una maravilla astronómica y mecánica en el salón de su casa!
El planetario muestra las posiciones de los planetas (hasta Saturno, los demás planetas no se habían descubierto todavía) y la Luna en tiempo real. Eise preparó el mecanismo para poder representar fechas concretas del pasado y el futuro, pero finalmente desacopló esta parte del reloj para evitar posibles daños en el planetario. El planetario requiere un mantenimiento global que se lleva a cabo cada 10 años, siguiendo las minuciosas instrucciones que Eise dejó especificadas en el manual de su fantástica creación.
También, la casa-museo de Eisinga contiene una magnífica colección de planetarios mecánicos antiguos de todos los tamaños y diseños, y espectaculares relojes astronómicos. Además, podremos aprender muchos detalles interesantes sobre las antiguas industrias del café y la lana que se desarrollaban allí.
La siguiente parada de nuestro viaje está en Dwingeloo. Dentro de un magnífico parque natural nos encontramos con un radiotelescopio histórico y también operativo. Después de la Segunda Guerra Mundial, Jan Oort decidió impulsar la radioastronomía aprovechando una antena de radar alemana y empezó a trabajar con gran éxito. El radiotelescopio de Dwingeloo tiene 25 metros de diámetro y es el radiotelescopio giratorio en funcionamiento más antiguo del mundo.
Y para acabar cerrando el círculo astronómico llegamos a la prehistoria, a un horizonte cultural de hace unos 5000 años, visitando algunos «hunebedden» (las camas de los Hunos), dólmenes. Una mayoría de monumentos megalíticos están orientados astronómicamente, especialmente hacia salidas y/o puestas del Sol y la Luna en días concretos del año. Los dólmenes tienen una función principal funeraria, como lugar de entierro, pero aquí algunos investigadores han argumentado que también podrían haber servido como “refugios antiaéreos”… ¡pero para protegerse del impacto de meteoritos!
Los «hunebedden» están muy bien identificados, señalizados y catalogados. Os compartimos los dólmenes de Diever D52, el de Schoonoord D49 “Papeloze kerk” (“La Iglesia sin Sacerdote”), y el magnífico D50 en Noord-Sleen, con una precisa orientación este-oeste, y donde identificamos en superficie industria lítica en sílex y ámbar.
Y como en los Países Bajos todo es muy bonito, visitamos también una de las ciudades que todavía no conocíamos, Zwolle.
























