La noche del 31 de agosto de 2023 fue una noche muy especial. ¡Una noche donde el cielo ofreció un espectáculo muy poco habitual, una “Superluna Azul” en conjunción con Saturno!

Las coincidencias de la Superluna Azul son raras, y la NASA dice que se producen de media una vez cada década. Sin embargo, una Superluna Azul podría pasar dos veces en el mismo mes, o pueden pasar hasta dos décadas entre una Superluna Azul y la siguiente.
En cualquier caso, esta Luna llena habrá sido la más grande y brillante del 2023, ¡y no volverá a coincidir una Superluna Azul hasta el 2037!
¡Pero por si todo esto no fuera suficiente, esta noche también pudimos disfrutar de una conjunción de la Superluna Azul con Saturno!

Curiosidades:
El término “Luna azul” es un calco de la expresión inglesa “Blue Moon”.Su origen no está muy claro. La primera vez que aparece el término es en un panfleto de 1528 contra el clero británico, titulado “Rede Me and Be Not Wrothe”: “Yf they say the mone is belewe / We must believe that it is true” (“Si pretenden que la Luna es azul, hay que creérselo”). Sin embargo, la traducción del inglés antiguo es ambigua, ya que la palabra de la que deriva azul, belewe (“blue”), podía significar “traidor”. En el siglo XVIII, antes de la reforma del calendario gregoriano, había un desfase entre las estaciones y la Luna, y podía ser que la primavera hubiera comenzado y hubiera pasado una Luna llena antes de que el cálculo de la Pascua pusiera la primera Luna de primavera. Entonces, la Iglesia debía explicar si la Luna llena era la Luna de Pascua de Resurrección o una falsa.
Pero también existe una Luna azul en su sentido literal; se produce cuando la Luna parece tener un color azulado para el observador (y no necesariamente con Luna llena) y es un evento muy poco común. El efecto se debe a partículas de polvo o humo en la atmósfera. Este fenómeno fue observado con los fuegos forestales de Suecia y Canadá en los años 1950 y 1951, y después de la erupción del volcán Krakatau en 1883, cuando la Luna mantuvo un tinte azulado durante casi dos años. También se vio Luna azul con la erupción del volcán mexicano El Chichón, con el Saint Helens en 1980, y con el Pinatubo en 1991.
El fenómeno se produce cuando hay partículas en suspensión algo más anchas que la longitud de onda de la luz roja (0,7 micrómetros), y ninguna de otras medidas. Este fenómeno es raro, puesto que los volcanes y los fuegos forestales normalmente liberan mezclas de partículas de muchos tamaños, la mayor parte de estas más pequeñas de 1 micrómetro, y tienden a dispersar la luz azul. Este tipo de nubes de ceniza producen normalmente Lunas rojas, y es un fenómeno bastante más común.
¡Y también tenemos otra posibilidad de observar una Luna azul, durante un eclipse total de Luna!
Durante el eclipse total de Luna del 21 de enero de 2019, cerca del instante de máxima oscuridad del eclipse, la Luna se tiñó también un poco de azul, y tuve la suerte de poder fotografiar ese preciso momento. En este caso el color azulado se debe al ozono de nuestra atmósfera.

Rafael Balaguer Rosa.
















